La película PERDIDA más buscada del cine: London After Midnight (1927) | Cine maldito nº 1
Esta cara es una de las más famosas del cine mudo. Y hoy nadie puede ver la película en la que sale. La última copia conocida ardió hace más de sesenta años.
Lo que vas a aprender
El 3 de diciembre de 19275, la Metro-Goldwyn-Mayer estrenó una película de misterio dirigida por Tod Browning y protagonizada por Lon Chaney, «el hombre de las mil caras». Fue un éxito de público. Su imagen más famosa, un vampiro con sombrero de copa, dientes afilados y una mirada fija y desorbitada, sigue apareciendo en carteles, libros y camisetas casi un siglo después. La película, en cambio, no se puede ver: su última copia conocida ardió el 10 de agosto de 19654.
«London After Midnight» está considerada una de las películas perdidas más buscadas de la historia del cine. Este expediente no cuenta solo cómo se perdió, sino algo más curioso: cómo es posible saber tanto de una película que ya nadie puede ver, y qué piezas del rompecabezas siguen existiendo.
Una historia de Browning con un truco final
La idea era del propio Browning, que la había escrito como relato con el título de «The Hypnotist» (El hipnotizador), que fue también el título de trabajo del rodaje5. El guion lo adaptó Waldemar Young, colaborador habitual del director en «The Unholy Three» y «The Unknown». Además de Chaney, el reparto incluía a Marceline Day, Conrad Nagel, Henry B. Walthall y Polly Moran. Los decorados eran de Cedric Gibbons, el gran director artístico de la MGM.
El argumento se conoce bien. Roger Balfour aparece muerto en su casa de Londres y el inspector Burke, de Scotland Yard, concluye que se ha suicidado, pese a las dudas de un amigo de la familia, sir James Hamlin. Cinco años después, en la mansión abandonada de los Balfour se ven luces y dos inquilinos inquietantes: un hombre con sombrero de copa de piel de castor y una mujer pálida y silenciosa vestida con túnicas. Burke vuelve al caso, descubre que el contrato de alquiler lleva la firma del difunto y encuentra su tumba vacía5.
Nada de eso es sobrenatural. En el último acto, Burke, disfrazado de hombre del sombrero, hipnotiza a sir James para que crea que ha vuelto a la noche del crimen. La escena se repite, y el amigo de la familia resulta ser el asesino: mató a Balfour y fingió el suicidio para poder casarse con su hija, Lucille, contra la voluntad del padre. Los vampiros eran un montaje para hacerle confesar.
Las dos caras de Chaney
Chaney hacía los dos papeles: el inspector y el vampiro. Para el segundo se fabricó una dentadura de dientes puntiagudos y un efecto de ojos hipnóticos con unas finas piezas de alambre que llevaba como si fueran monóculos1. Según algunos relatos, le dio al personaje un aire deliberadamente exagerado, casi absurdo, porque en realidad era un detective disfrazado. Las fotos fijas muestran además en la escena final su propia caja de maquillaje, la única vez que ese objeto salió en pantalla, aunque el dato procede de las fotografías y no de la película1. Para la atmósfera de la casa encantada se usaron murciélagos, armadillos y búhos.
Un éxito con malas críticas
La película costó unos 152.000 dólares. Según los registros de la MGM, ingresó 721.000 dólares en alquileres de Estados Unidos y Canadá y 283.000 en el extranjero, más de un millón en total, con un beneficio de 540.000 dólares1. La crítica fue mucho menos entusiasta: The New York Times encontró la historia «algo incoherente»1 y otras publicaciones se burlaron de su lógica. Aun así, el éxito llevó a la MGM a renovar el contrato de Browning como director.
Del cine al Old Bailey
La cara del vampiro llegó incluso a un tribunal. En octubre de 1928, un carpintero fue acusado en Londres de la muerte de una joven. Su defensa alegó que había sufrido un ataque epiléptico y él aseguró que había visto a un hombre haciéndole muecas, con el aspecto de Chaney en «London After Midnight». En el juicio, celebrado en el Old Bailey, el juez se mostró escéptico. Según recogió The New York Times, explicó al jurado que el acusado había visto una película en la que Chaney hacía de un detective que se disfraza de fantasma aterrador, y que no tenía por qué parecerles extraño, ni señal de locura, que alguien recordara ese aspecto en un momento de emoción3.
Las fuentes no coinciden en los detalles del proceso: unas hablan de un primer jurado sin veredicto y otras de una deliberación que se alargó un día. Lo seguro es que en enero de 1929 fue declarado culpable y condenado a muerte, y que la pena se le conmutó tras los informes médicos. La película no provocó el crimen: fue un argumento de la defensa que no convenció al jurado.
El último rastro
La MGM conservó la película en sus almacenes. Los historiadores William K. Everson y David Bradley aseguraron haberla visto a principios de los años cincuenta, y un inventario del estudio de 1955 sitúa la copia en el almacén número 71. Allí estaba cuando, la noche del 10 de agosto de 1965, un cortocircuito prendió el nitrato de las películas guardadas y el almacén ardió por completo4. En los años setenta, la MGM buscó otra copia por todo el mundo y no encontró nada2.
No es un caso aislado. Un estudio de la Biblioteca del Congreso de 2013 calculó que cerca del 70 % de los largometrajes mudos estadounidenses se han perdido. La ironía es que la MGM fue de los estudios que mejor cuidaron su catálogo: conserva el 68 % de sus películas mudas, el porcentaje más alto de las grandes productoras4.
Las piezas que quedan
Sin película, los historiadores trabajan con todo lo demás. Se conservan el guion de rodaje, la continuidad de montaje, que detalla plano a plano cómo se ordenaba la película, y la lista de rótulos. Sobreviven cientos de fotografías publicitarias tomadas por Wallace Chewning, con el vestuario, el maquillaje y los decorados. Hay una novelización de 1928, firmada por Marie Coolidge-Rask, una adaptación publicada ese mismo año en la revista británica «Boy's Cinema» y hasta dos informes de exhibidores de 1929: uno elogiaba a Chaney y el otro se quejaba del mal estado de la copia que le había llegado2.
Con ese material, Philip J. Riley publicó en 1985 un libro que reconstruía la película con el guion y más de 150 fotografías. En 2002, el canal Turner Classic Movies encargó a Rick Schmidlin una reconstrucción filmada: unos 45 minutos, según la fuente, hechos con cientos de fotos fijas ordenadas según la continuidad de montaje y con los rótulos originales. Fue la primera vez que un largometraje entero se recreaba así. En 2017 se supo además que un archivo de Canarias guardaba unos pocos fotogramas auténticos2, recibidos de un coleccionista hacia 1995. Fotogramas, no la película.
Browning, por su parte, volvió a contar la historia en 1935, ya con sonido, en «Mark of the Vampire». Bela Lugosi hizo de vampiro y Lionel Barrymore de investigador, con el mismo giro final: los vampiros eran actores contratados.
Mitos de una película fantasma
La película perdida ha generado su propio folclore. Muchas webs fechan el incendio en 1967, pero fue en 1965. Se ha anunciado varias veces que había aparecido una copia, y siempre ha resultado falso; en 2009 circuló incluso un vídeo que era una animación hecha con un muñeco de coleccionista. Lo que sí se ha revalorizado es lo que queda: en 2014, el único cartel original conocido de la película se vendió en una subasta por 478.000 dólares, el más caro pagado hasta entonces por un cartel de cine. Hay historiadores, como Jon Mirsalis, que sospechan que la película decepcionaría si apareciera. Pero, mientras no aparezca, seguirá siendo la más deseada.
Más datos del folio
- Presupuesto de unos 152.000 $; alquileres de 721.000 $ (EE. UU. y Canadá) y 283.000 $ (extranjero); beneficio de 540.000 $; críticas mixtas («somewhat incoherent», NYT)
- Caso de Londres: en octubre de 1928 un carpintero fue acusado de la muerte de una joven; juicio en el Old Bailey en 1929; la defensa alegó un ataque epiléptico; el acusado dijo haber visto la cara de Chaney en la película; el juez se mostró escéptico; cita del juez recogida por The New York Times
En 1 minuto
Esta película de vampiros ARDIÓ en 1965… y nadie ha vuelto a verla: lo que cuenta este Short, con más detalle
¿Lo habrías creído?
Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?
Estreno por MGM el 3 de diciembre de 1927; dirigida por Tod Browning, basada en su relato «The Hypnotist»; Lon Chaney como el inspector Burke y el «hombre del sombrero de castor»
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Argumento: muerte aparentemente por suicidio; cinco años después, figuras vampíricas en la mansión; el inspector usa la hipnosis y descubre al culpable; los vampiros son un montaje
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Maquillaje: dientes afilados y efecto de ojos hipnóticos con fijaciones de alambre llevadas como monóculos; única vez que Chaney usó su caja de maquillaje como objeto en pantalla (según las fotos fijas)
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
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