Folio 13
Especial Halloween.Abre el Top 10 de historias de miedo reales →

HÄXAN: la película de brujas en la que el director hizo de DIABLO (1922) | Cine maldito nº 2

Este diablo con cuernos no es un actor cualquiera. Es el director de la película. Se llama Häxan, es de mil novecientos veintidós y habla de brujas.

Lugar: Suecia, Dinamarca y EuropaÉpoca: 1486-1968Publicado: 28 de octubre de 2026Formato: Vídeo

Ver en YouTube

En 1922 se estrenó en Suecia una película que no se parecía a nada de lo que se había visto antes. Empezaba como una clase de historia, con grabados antiguos y maquetas del infierno; seguía con escenas de brujas, inquisidores y monjas poseídas, y terminaba en una clínica de los años veinte. Se llamaba «Häxan» («La bruja»), la había escrito y dirigido el danés Benjamin Christensen y, para colmo, el diablo lo interpretaba él.

Más que una película de terror, «Häxan» es un ensayo filmado con una tesis atrevida para su época: que muchas de las mujeres quemadas por brujas fueron víctimas de la tortura, del miedo colectivo y de enfermedades que nadie entendía. Este expediente repasa cómo se hizo y qué hay de cierto en lo que cuenta sobre la caza de brujas.

Un libro en una librería de Berlín

Christensen, que había estudiado medicina antes de dedicarse a la interpretación y al cine8, encontró en una librería de Berlín un ejemplar del «Malleus Maleficarum», «El martillo de las brujas»1. Pasó los años siguientes, entre 1919 y 1921 según la mayoría de las fuentes, estudiando manuales, ilustraciones y tratados sobre brujería.

El «Malleus» lo publicó en 1486, en Espira (Alemania), el clérigo Heinrich Kramer5. Desde 1519 figura como coautor Jacob Sprenger, aunque su papel real se discute. El libro trataba la brujería como una herejía, recomendaba la tortura para obtener confesiones y sostenía que las mujeres eran más propensas a caer en la tentación del demonio. Según la Encyclopaedia Britannica, tuvo 28 ediciones entre 1486 y 16005. Hasta qué punto guió de verdad a los jueces es algo que los historiadores siguen debatiendo.

Un estudio propio, de noche

Christensen quería libertad total, así que no trabajó con ninguna productora danesa, sino con la gran compañía sueca Svensk Filmindustri. Con su dinero compró y renovó el estudio Astra, en Hellerup, junto a Copenhague, y rodó de febrero a octubre de 19214. Él y su director de fotografía, Johan Ankerstjerne, filmaban solo de noche o en plató cerrado para conseguir la oscuridad que buscaban. El montaje llevó casi otro año.

El coste se fue a entre 1,5 y 2 millones de coronas suecas, compra del estudio incluida4, lo que la convirtió en la película muda escandinava más cara de su tiempo1. Se nota en los decorados medievales y en los efectos: marionetas, animación fotograma a fotograma, demonios interpretados por actores maquillados, sobreimpresiones para que las brujas volaran y hasta imágenes proyectadas al revés para que unas monedas saltaran solas de una mesa.

Siete capítulos, del grabado a la clínica

La película se divide en siete partes7. La primera es casi una conferencia ilustrada sobre demonios y brujas, con estatuas, pinturas, grabados y maquetas del universo medieval y del infierno. La segunda reúne pequeñas escenas de superstición medieval. Del tercer al quinto capítulo se cuenta una historia completa: un impresor llamado Jesper muere y su familia acusa de brujería a una anciana, María la tejedora. Bajo tortura, María delata a otras mujeres, y al final la propia esposa del impresor, Anna, es engañada para que confiese y condenada a la hoguera.

En los dos últimos capítulos, Christensen salta a su propio tiempo. Presenta la tortura como explicación de las confesiones falsas y compara a una monja poseída, la hermana Cecilia, con una sonámbula, una pirómana y una cleptómana de los años veinte. Termina con una mujer ingresada en una institución psiquiátrica, en contraste con una escena de brujas en la hoguera. El mensaje es que la «bruja» de ayer sería hoy una paciente.

La tesis: pobres, viejas, solas o enfermas

Para Christensen, las acusadas eran sobre todo mujeres pobres y mayores, mujeres que su época llamaba «histéricas» y personas denunciadas por algún enemigo, a las que se torturaba hasta que admitían su pacto con el diablo. Llegó a describir los procesos como una de las mayores catástrofes de la historia2. El diagnóstico de «histeria» hoy está superado, y algunos críticos ven en la película un enfoque casi feminista y otros una lectura freudiana de la represión sexual. Curiosamente, Christensen nunca llega a negar que el diablo exista. Su crítica apunta al miedo colectivo y a la tortura.

El error de la película: ocho millones de quemadas

Uno de los rótulos de «Häxan» afirma que más de ocho millones de personas murieron en la hoguera acusadas de brujería1. Esa cifra no tiene base. Procede de una tradición del siglo XVIII: en 1784, el alemán Gottfried Christian Voigt habló de nueve millones3.

Las estimaciones actuales son muy distintas. Entre los siglos XV y XVIII, en Europa y la América británica, se procesó a unas 100.000 personas por brujería, y las ejecuciones se calculan entre 40.000 y 60.0003. Son cifras discutidas: el historiador del cine Casper Tybjerg habla de unas 50.0001 y la investigadora Chloé Germaine Buckley de unas 80.0001. Lo que sí acierta la película es en el perfil: entre el 75 y el 85 % de los acusados, y en torno al 80 % de los condenados, eran mujeres3.

La persecución fue especialmente dura en el Sacro Imperio, en lo que hoy es Alemania. En Bamberg, el príncipe obispo llegó a construir en 1627 una prisión dedicada solo a los acusados de brujería6. En España y Portugal, en cambio, hubo pocos procesos, y en Italia menos que en Francia o el Imperio.

Demasiado fuerte para los censores

En Suecia, donde se estrenó el 18 de septiembre de 1922 a la vez en Estocolmo, Helsingborg, Malmö y Gotemburgo, y en Dinamarca, donde llegó el 7 de noviembre con una orquesta de 50 músicos, la crítica fue mayoritariamente buena. Fuera fue otra historia. En Alemania, Francia y Estados Unidos, los censores objetaron las escenas de tortura, los desnudos, la perversión sexual y el anticlericalismo, y la película solo pudo verse con fuertes cortes. Varias fuentes aseguran que en Estados Unidos llegó a estar prohibida, aunque no se ha localizado el expediente concreto. La revista Variety la consideró maravillosa y, a la vez, «absolutamente inadecuada para su exhibición pública»2.

La segunda vida

Christensen la reestrenó años después en Dinamarca con una introducción filmada en la que hablaba al público como un científico; las fuentes dan 1931 o 1941. Pero la resurrección llegó en 1968, cuando se estrenó en Estados Unidos una versión de 74 minutos1, «Witchcraft Through the Ages», narrada por el escritor William S. Burroughs y con música de jazz de Daniel Humair, interpretada por un quinteto con Jean-Luc Ponty al violín. Los surrealistas la habían convertido en película de culto, y con esta versión se ganó a la contracultura. El Instituto Sueco del Cine la ha restaurado tres veces, en 1976, 2007 y 2016, con tintes de color.

Más datos del folio

  • El «Malleus Maleficarum», de Heinrich Kramer (Sprenger figura como coautor solo desde 1519 y su papel se discute), publicado en Espira (Speyer) en 1486; trata la brujería como herejía, recomienda la tortura y sostiene que las mujeres son más propensas a la tentación demoníaca; 28 ediciones entre 1486 y 1600 según Britannica; los historiadores discuten su influencia real
  • Christensen eligió Svensk Filmindustri para tener libertad artística; compró y renovó el estudio Astra en Hellerup; rodaje de febrero a octubre de 1921, sobre todo de noche o en plató cerrado

En 1 minuto

Este DIABLO de 1922 era en realidad el director de la película: lo que cuenta este Short, con más detalle

¿Lo habrías creído?

Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?

«Häxan» (en danés «Heksen»), película muda sueco-danesa de 1922, escrita y dirigida por Benjamin Christensen; producida por AB Svensk Filmindustri

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

Christensen encontró un ejemplar del «Malleus Maleficarum» en una librería de Berlín y estudió materiales sobre la caza de brujas entre 1919 y 1921 (la biografía de Christensen dice 1918-1921)

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

Christensen estudió primero medicina y luego fue actor; debutó como director en 1914

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

TU ARCHIVO

¿Abrimos el próximo folio?

Cada folio lleva horas de archivo y fuentes. Folio 13 es gratis y sin muros de pago: si te ha gustado, puedes ayudarnos a seguir.

¿Qué te ha parecido este folio?

Las opiniones se revisan antes de publicarse. No pedimos correo ni cuenta.

Parecía inventado.

Pero está documentado. Y quedan más folios por abrir.

Abrir el próximo folio

¿Conoces a alguien que no se lo creería? Pásale este folio.