El tren que hizo HUIR al público: la VERDAD detrás del mito de los Lumière (1895)
Un tren avanza hacia la pantalla… y el público sale huyendo de la sala, muerto de miedo. Es la anécdota más famosa del nacimiento del cine.
Lo que vas a aprender
Un tren de vapor entra en una estación, avanza en diagonal hacia la cámara y, en la sala, los espectadores gritan, se levantan y corren hacia el fondo. Así imagina medio mundo el nacimiento del cine, y así lo han contado manuales, documentales y artículos durante más de un siglo. La escena tiene un único problema: nadie ha encontrado un solo testimonio de la época que la confirme.
Este expediente no va de lo que pasó en la sala, porque con lo que sabemos no pasó nada parecido. Va de cómo se construyó la leyenda: quién escribió qué, quién tenía interés en exagerar y por qué una película de cincuenta segundos acabó convertida en el mito fundacional del cine.
Una película de cincuenta segundos
Los hermanos Auguste y Louis Lumière eran hijos de una familia de Lyon que fabricaba placas fotográficas. El 13 de febrero de 1895 patentaron el cinematógrafo, un aparato de menos de cinco kilos que hacía tres cosas: filmaba, sacaba copias de la película y la proyectaba en una pantalla para toda una sala.
En el verano de ese año, en La Ciotat, un pueblo de la costa cerca de Marsella donde la familia veraneaba, Louis colocó la cámara en el andén de la estación y accionó él mismo la manivela. El resultado fue *La llegada de un tren a la estación de La Ciotat*: unos cincuenta segundos en los que la locomotora entra por la diagonal del encuadre, se detiene y deja bajar y subir a los viajeros. Aquella colocación de la cámara, que aprovecha la diagonal y la profundidad de campo, es la que da al tren la sensación de venirse encima. Se conocen varias versiones de la película, porque el negativo original se gastó pronto; la que más circula hoy es una de 1897.
La noche en que no estaba el tren
La versión más repetida del mito sitúa el pánico en la primera sesión de cine de pago, la del 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indio del Grand Café de París. Pero el programa de aquella noche se conoce entero: diez películas cortas, y el tren no figura en él. Según la Wikipedia francesa, su primera proyección pública fue el 25 de enero de 1896 en Lyon; la inglesa menciona también el Eden Théâtre de La Ciotat. En cualquier caso, la escena más famosa de aquella primera noche no pudo ocurrir aquella noche.
Eso no basta para desmontar el mito, porque el tren se proyectó después cientos de veces. La pregunta de fondo es otra: ¿hay alguna crónica de la época que cuente que alguien huyó?
Lo que escribió Gorki
La pista más citada es literaria. En el verano de 1896, el escritor ruso Máximo Gorki vio las películas Lumière en la gran Exposición de Nizhni Nóvgorod, en una sesión organizada por Charles Aumont, el 30 de junio o el 1 de julio. El 4 de julio publicó una crónica en un periódico local, firmada con el seudónimo «I. M. Pacatus», que empezaba así: «Anoche estuve en el reino de las sombras».
Gorki describía el tren como si se lanzara directamente contra el espectador. Es una impresión muy viva y por eso se ha usado tantas veces como prueba. Pero es lo que sintió un escritor ante algo nuevo, contado con recursos literarios. No es el parte de una estampida.
Feriantes, ambulancias y publicidad
La segunda pista tiene más de negocio que de historia. En Estados Unidos, quienes exhibían *The Black Diamond Express*, otra película de un tren que se acercaba a la cámara, avisaban al público de que la locomotora se les echaría encima soltando humo y fuego. Albert E. Smith, cofundador del estudio Vitagraph, escribió que en una proyección se desmayaron dos mujeres y que el dueño del local apostó una ambulancia en la puerta. El historiador Stephen Bottomore sugiere que aquello pudo ser un truco publicitario. Un público que se desmaya vende entradas; un público que se limita a sobresaltarse, no tanto.
Las parodias del paleto
El estudio que dio la vuelta al asunto lo publicó en 2004 el historiador alemán Martin Loiperdinger en la revista *The Moving Image*, con un título elocuente: «El tren de Lumière, el mito fundacional del cine». Su conclusión es tajante: no existen informes de la época sobre pánico en el público. Y añade un argumento de sentido común: una estampida en salas abarrotadas habría causado heridos, y los periódicos locales lo habrían contado.
Loiperdinger propone además un origen para la leyenda. A partir de 1901 se rodaron comedias como *The Countryman and the Cinematograph* (1901), en Gran Bretaña, y *Uncle Josh at the Moving Picture Show* (1902), en Estados Unidos. En ellas, un hombre de campo ve un tren en la pantalla y sale corriendo. El chiste era a costa del ingenuo que no entiende el invento, no un retrato del público real. Pero, con los años, la broma pudo acabar tomándose por historia.
Sobresalto sí, pánico no
Nada de esto significa que el público se quedara impasible. Bottomore reunió muchos testimonios directos de espectadores sobresaltados por las primeras películas, pero ningún caso confirmado de alguien que creyera que lo que veía era real. El historiador francés Georges Sadoul hablaba también de un respingo, no de una huida. Y el estadounidense Tom Gunning lo ha comparado con una montaña rusa: la emoción está en sentir que el peligro parece real sabiendo que no lo es.
El tren en relieve
Hay una última pieza curiosa. En los años treinta, Louis Lumière volvió a rodar la película con una cámara estereoscópica y la presentó en la Academia de Ciencias de Francia: en 1934 según la Wikipedia inglesa y en mayo de 1935 según la francesa. Esa versión en relieve sí parecía salirse de la pantalla. Algunos autores creen que los primeros historiadores del cine pudieron mezclar las reacciones a las dos proyecciones, separadas por casi cuarenta años.
Una leyenda que se sigue contando
La anécdota sobrevivió a todos estos matices. Mucho después, el crítico alemán Hellmuth Karasek escribió en *Der Spiegel* que la película había provocado miedo, terror e incluso pánico. Es la fuerza de una buena historia: explica en una imagen lo nuevo que era el cine, y por eso se repite sin que nadie vaya a comprobarla.
Ocurre lo mismo con otra frase de aquellos meses. El 27 de diciembre de 1895, la víspera del estreno en el Grand Café, el mago Georges Méliès asistió a una demostración privada y ofreció diez mil francos por un cinematógrafo. Los Lumière se negaron, y la leyenda añade que le dijeron que el cine era «un invento sin futuro». Unos atribuyen la frase al padre, Antoine; otros, a los hijos. No hay una fuente primaria firme que pruebe que nadie la dijera.
Qué es mito y qué no
Es cierto que *La llegada de un tren a la estación de La Ciotat* se rodó en 1895, que dura unos cincuenta segundos y que está compuesta para que el tren parezca venirse encima. Es cierto que no se proyectó el 28 de diciembre de 1895, que Gorki escribió una crónica impresionada y que las primeras películas sobresaltaron a muchos espectadores. No hay ninguna prueba de época de que alguien huyera de la sala, y la frase del «invento sin futuro» es, como mucho, una atribución dudosa.
Más datos del folio
- 28 de diciembre de 1895: primera sesión pública de pago en el Salon Indien del Grand Café (14 boulevard des Capucines, París); 10 películas; entrada de 1 franco; 33 espectadores; sala alquilada por Clément Maurice; a las tres semanas, 2.000-2.500 francos diarios y la policía tuvo que contener a la gente
- Programa del 28/12/1895: La Sortie de l'usine Lumière à Lyon, La Voltige, La Pêche aux poissons rouges, Le Débarquement du congrès de photographie à Lyon, Les Forgerons, L'Arroseur arrosé, Le Repas de bébé, Le Saut à la couverture, La Place des Cordeliers à Lyon, La Mer (Baignade en mer)
En 1 minuto
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¿Lo habrías creído?
Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?
Patente del cinematógrafo de los hermanos Lumière el 13 de febrero de 1895; aparato que hacía de cámara, copiadora y proyector, de menos de 5 kg
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
22 de marzo de 1895: proyección privada de «La salida de la fábrica Lumière» ante unas 200 personas de la Société d'encouragement pour l'industrie nationale, en París
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Familia Lumière instalada en Lyon desde 1870, con negocio de placas fotográficas
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
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