Folio 13
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¿EXISTIÓ el fantasma de la ópera? El lago, la lámpara y la cara secreta de Lon Chaney (1925)

Esta cara la escondió Hollywood hasta el día del estreno. Y el fantasma que la lleva vivía junto a un lago… que existe de verdad, bajo la Ópera de París.

Lugar: París (Francia) y Hollywood (Estados Unidos)Época: 1861-2014Publicado: 28 de octubre de 2026Formato: Vídeo

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El 6 de septiembre de 1925, el Astor Theatre de Nueva York estrenó «El fantasma de la ópera», con Lon Chaney como el músico desfigurado que vive bajo la Ópera de París. Universal había instalado un órgano en la sala para la ocasión y había guardado durante meses su gran secreto: la cara del fantasma. La película fue un éxito, y su escena del desenmascaramiento es hoy una de las más famosas del cine mudo.

Lo que el público no sabía es que aquella película había sobrevivido a un director que no se hablaba con su protagonista, a dos pases de prueba desastrosos, a un nuevo rodaje que la convirtió en una comedia de acción y a un remontaje de urgencia. Esta es la historia de cómo se hizo, y de lo que la novela tomó de la Ópera real.

La novela y el contrapeso

Todo empieza con Gaston Leroux, antiguo periodista de «L'Écho de Paris» convertido en novelista. «El fantasma de la ópera» se publicó por entregas en el diario «Le Gaulois» entre el 23 de septiembre de 1909 y el 8 de enero de 1910, y como libro en marzo de 1910. Su prólogo arranca con una frase que juega a la confusión: «El fantasma de la Ópera existió». Leroux lo presentaba como una investigación periodística, pero era ficción construida sobre lugares y sucesos reales.

Uno de ellos fue un accidente. La noche del 20 de mayo de 1896, en plena función en la Ópera Garnier, uno de los contrapesos de la gran lámpara de la sala, de unas seis toneladas y media, se soltó. Pesaba entre 700 y 750 kilos según la fuente, atravesó el techo y cayó sobre las butacas de un piso alto. Murió una espectadora y hubo heridos. La lámpara no se movió. En la novela, en cambio, es la lámpara entera la que cae sobre el público. Ni siquiera está claro qué obra se representaba: la tradición popular dice «Fausto», mientras que otras fuentes apuntan a «Hellé», una ópera estrenada pocas semanas antes.

Una Ópera de París en Hollywood

En 1922, Carl Laemmle, el jefe de Universal, conoció a Leroux durante unas vacaciones en París. Según el relato habitual, leyó la novela en una sola noche y compró los derechos pensando en Lon Chaney. El rodaje se programó para finales de 1924.

El director artístico Ben Carré, que había trabajado en la Ópera de París, dibujó 24 bocetos al carboncillo de las bambalinas y los sótanos del edificio, y con ellos se reconstruyó el interior del teatro. Para levantar la réplica, Laemmle encargó el plató 28 de Universal, el primero del estudio construido con vigas de acero sobre hormigón, capaz de sostener a cientos de extras.

La cara secreta

Chaney diseñó su propio maquillaje, inspirándose en una ilustración de la novela de André Castaigne. Usó relleno en las mejillas, un casquete para elevar la frente, las orejas pegadas a la cabeza, las cuencas de los ojos pintadas de oscuro, una dentadura postiza sujeta con piezas metálicas y unos alambres que le levantaban la nariz. Según el director de fotografía, Charles Van Enger, aquellos alambres le hacían daño.

Universal mantuvo el maquillaje en secreto hasta el estreno. En un anuncio de su revista corporativa, el «Universal Weekly», del 24 de enero de 1925, aparecían escenas de la película, pero la cara del fantasma estaba tapada. Van Enger contó también que la actriz Mary Philbin no había visto el maquillaje antes de rodar el desenmascaramiento, y que su susto en la escena era auténtico.

Un rodaje sin palabras

El rodaje empezó a mediados de octubre de 1924 bajo la dirección de Rupert Julian. Su relación con Chaney se deterioró tanto que acabaron sin hablarse, y Van Enger hacía de mensajero entre los dos. Antes de que terminara el año se habían impresionado unos 350.000 pies de negativo, más de cien kilómetros de película. El primer montaje duraba casi cuatro horas, y el estudio exigía que no pasara de doce rollos.

El primer pase de prueba, en Los Ángeles el 26 de enero de 1925, fue muy mal recibido: al público le pareció demasiado melodramático y pidió más humor. Universal cambió el final para que el fantasma no se redimiera con un beso, canceló el estreno en Nueva York y encargó a Edward Sedgwick que volviera a rodar buena parte de la película. El resultado fue casi una comedia romántica de acción, con personajes cómicos añadidos y un nuevo rival amoroso. En el segundo pase, en San Francisco el 26 de abril de 1925, el público la abucheó.

La salvaron los montadores Maurice Pivar y Lois Weber, que la dejaron en nueve rollos, eliminaron casi todo lo de Sedgwick salvo la persecución final y recuperaron material de Julian que se había descartado. Esa es la versión que se estrenó en septiembre. Costó 632.357 dólares y recaudó unos 2 millones en su primer estreno.

Escenas en color en pleno cine mudo

La película guardaba otra sorpresa: algunas secuencias se rodaron en color. El baile de máscaras se filmó con el Technicolor de dos colores de la época, y en la escena del tejado de la Ópera la capa del fantasma se coloreó de rojo con el procedimiento Handschiegl. Durante décadas, del color solo sobrevivió el baile, hasta que en 2020 el Eye Filmmuseum de Ámsterdam encontró metraje en color de la escena del ballet.

La versión sonora y la que vemos hoy

Con la llegada del sonoro, Universal quiso hacer una secuela, pero Chaney ya tenía contrato con la MGM. En su lugar, en agosto de 1929 volvió a rodar casi la mitad de la película y la reestrenó el 15 de diciembre de ese año con música sincronizada, efectos y nuevos diálogos. Como no podía contar con la voz de Chaney, en algunas escenas habla por el fantasma otro personaje. Esa versión sonora se da por perdida.

La copia más conocida hoy, la de la George Eastman House, se tiró a principios de los años cincuenta a partir del negativo de cámara y mezcla material de 1925 y de 1929. La versión original de 1925 solo sobrevive en copias incompletas de 16 milímetros para uso doméstico. En 1953, al no renovar Universal el registro de derechos, la película pasó al dominio público en Estados Unidos.

Mito y realidad

Se cuenta que en 1925 hubo gritos y desmayos en los cines durante el desenmascaramiento y que se recomendó tener sales a mano. No se han encontrado pruebas de la época: puede ser publicidad o leyenda. Lo que sí es real es el decorado. La réplica de la Ópera siguió en el plató 28 durante casi noventa años y apareció en cientos de películas y series. El plató se demolió el 23 de septiembre de 2014, pero el decorado se desmontó y se guardó en un almacén. En 1998, la película entró en el National Film Registry de Estados Unidos.

Más datos del folio

  • El lago «real» no es una gran cueva iluminada con antorchas como en la novela
  • La gran lámpara pesa unas 6,5 toneladas; grabado de 1875

En 1 minuto

Hay un LAGO de verdad bajo la Ópera de París: lo que cuenta este Short, con más detalle

¿Lo habrías creído?

Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?

Ópera Garnier: arquitecto Charles Garnier; obras desde 1861; inaugurada el 5 de enero de 1875; 10,13 m desde el nivel del suelo hasta el fondo de la cisterna bajo el escenario

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

Al excavar se encontró la capa freática; bombas de vapor funcionaron «jour et nuit pendant huit mois» sin éxito; Garnier renunció a secar el terreno y construyó una gran cuba de hormigón; sirve de reserva de agua para los bomberos

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

La cuba se mantiene llena para contrarrestar la presión del agua del subsuelo; los bomberos de París entrenan en ella

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