Hay un LAGO de verdad bajo la Ópera de París
Bajo la Ópera de París hay un lago. Parece una leyenda. No lo es.
Lo que vas a aprender
📂 Este Short es un adelanto. El folio completo, con todo el contexto y las fuentes: ¿EXISTIÓ el fantasma de la ópera? El lago, la lámpara y la cara secreta de Lon Chaney (1925)
En «El fantasma de la ópera», el músico desfigurado vive escondido al otro lado de un lago subterráneo, bajo el escenario de la Ópera de París. Parece pura invención gótica, pero tiene una base real. Bajo la Ópera Garnier hay agua, mucha, y está ahí desde que se construyó el edificio, porque su arquitecto no tuvo más remedio que dejarla dentro.
Ocho meses de bombas
Charles Garnier ganó por unanimidad, el 30 de mayo de 1861, el concurso para levantar la nueva Ópera de París; el jurado examinó 171 proyectos. Las obras empezaron ese mismo año, y al excavar los cimientos los obreros toparon con la capa freática. Hubo que parar.
Se levantó una ataguía, un muro provisional para contener el agua, y se instalaron bombas de vapor que funcionaron, según la Wikipedia francesa, «día y noche durante ocho meses». No sirvió de nada: las lluvias volvían a llenar la capa de agua una y otra vez.
La solución: encerrar el agua
Garnier cambió de estrategia. En lugar de secar el terreno, diseñó un gran cuvelaje de hormigón, una especie de cubeta estanca bajo el escenario, capaz de resistir un empuje del agua estimado en 2.000 toneladas. El depósito se mantiene lleno precisamente para contrarrestar la presión del agua del subsuelo. Desde el nivel de la calle hasta el fondo de esa cisterna hay 10,13 metros.
Las medidas de su superficie no están claras, porque las fuentes dan cifras distintas. En lo que sí coinciden es en su función práctica. El edificio se inauguró el 5 de enero de 1875, y desde entonces el depósito sirve como reserva de agua para los bomberos en caso de incendio.
Un lago que no se puede visitar
Hoy sigue lleno. Los bomberos de París bajan a él para entrenarse, por una escalera estrecha, y solo ellos y los técnicos de mantenimiento tienen acceso: no está abierto al público. Según la web parisina Paris ZigZag, el agua está a unos 12 grados.
La propia Wikipedia francesa recuerda que el depósito alimentó otra leyenda: la de un lago subterráneo formado por la Grange-Batelière, un antiguo arroyo de París. En realidad, ese curso de agua pasa más lejos.
De la cisterna a la novela
Gaston Leroux convirtió aquel depósito en el escenario más misterioso de su novela, publicada como libro en 1910. En su historia, el fantasma, Erik, había trabajado como contratista en los cimientos de la Ópera y aprovechó la obra para construirse en secreto una guarida más allá del lago, con pasadizos ocultos para espiar a los directores del teatro.
Lo que no hay bajo la Ópera es una gran cueva iluminada con antorchas, como la que imagina la ficción. Es un depósito de hormigón. Su arquitecto no consiguió sacar el agua, así que la dejó dentro, y acabó regalándole a la literatura uno de sus escondites más famosos.
Más datos del folio
- En la novela de Leroux (1910) el fantasma se esconde más allá del lago subterráneo; la cisterna se sigue usando para entrenar bomberos
¿Lo habrías creído?
Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?
Al excavar los cimientos se encontró la capa freática; bombas de vapor «jour et nuit pendant huit mois» sin éxito; Garnier construyó una gran cuba de hormigón que sirve de reserva para los bomberos
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
10,13 m desde el nivel del suelo hasta el fondo de la cisterna bajo el escenario
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
La cuba se mantiene llena para contrarrestar la presión del agua; los bomberos de París entrenan en ella
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
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