Alguien estaba en el DESVÁN… el misterio de Hinterkaifeck
Número dos. Hinterkaifeck… una granja aislada en Baviera.
Lo que vas a aprender
Hinterkaifeck era una granja aislada de la Alta Baviera, a unos 70 kilómetros al norte de Múnich2, entre las localidades de Gröbern y Waidhofen, cerca de Schrobenhausen. En la noche del 31 de marzo al 1 de abril de 1922 murieron allí las seis personas que la habitaban: una familia de tres generaciones, con dos niños pequeños, y la criada que había llegado esa misma tarde. Más de un siglo después nadie sabe quién lo hizo, y por eso el caso ocupa el puesto 2 del Top 10 Halloween de El Archivo Curioso.
Lo que la convierte en un clásico del misterio es lo que ocurrió antes y después: señales de que alguien rondaba la casa y pruebas de que el autor se quedó allí varios días.
Las señales que nadie denunció
Según las declaraciones recogidas por la policía, en los días previos los habitantes de la granja oyeron por la noche pasos en el desván. El dueño subió con una luz y no encontró a nadie. El 30 de marzo descubrió en la nieve huellas que llevaban hacia la casa, sin ninguna que se alejara de ella3. Faltaba además una llave, y días antes había aparecido un periódico de Múnich que, según el cartero, nadie de la zona tenía suscrito3.
El granjero lo comentó con varios vecinos y comerciantes, pero rechazó ayuda y nadie avisó a la policía. La nueva criada llegó el 31 de marzo por la tarde, acompañada por su hermana, la última persona que vio con vida a los habitantes de la granja3.
Cuatro días de silencio
Nadie dio la alarma en cuatro días, aunque hubo indicios. La niña mayor no fue a la escuela, la familia faltó a misa del domingo y unos vendedores no obtuvieron respuesta. Un vecino vio salir humo de la chimenea. Todo sugiere que el autor permaneció en la granja: los animales estaban alimentados y ordeñados, y se usó el horno. El 4 de abril, un mecánico que acudió a reparar un motor no encontró a nadie y lo comentó en el pueblo; esa tarde, tres vecinos entraron en la granja y descubrieron lo ocurrido.
Una investigación con muchos tropiezos
La policía de Múnich envió al inspector jefe Georg Reingruber con varios agentes y un perro rastreador, pero llegaron de madrugada, por el mal tiempo, cuando decenas de curiosos ya habían pisado el lugar. El perro no encontró rastro. No se tomaron huellas dactilares, y se descartó pronto el robo como único móvil porque en la casa quedaba mucho dinero1.
El 7 de abril, el Ministerio del Interior bávaro aprobó una recompensa de 100.000 marcos, probablemente la mayor ofrecida en Baviera hasta entonces3, aunque la inflación de aquellos años le restaba valor. Al funeral acudieron unas 3.000 personas3, y entre ellas había policías atentos por si el culpable se delataba. En plena moda ocultista de la República de Weimar, se llegó a consultar a videntes. Nada funcionó. Hubo más de cien líneas de investigación y la herramienta con la que se cometió el crimen no apareció hasta 1923, al derribar la granja3.
Las hipótesis
Nadie fue nunca acusado. En 1922 la policía sospechó sobre todo de forasteros: vagabundos, vendedores ambulantes o presos recién liberados, y buscó durante años a un fugado de un sanatorio al que nunca encontró. Otras miraron al entorno: un vecino cuya relación con la familia había acabado en los tribunales, o el marido de la hija, dado por muerto en Francia en 1914, aunque un compañero confirmó su muerte. Un excombatiente que en 1951 aseguró haberlo visto vivo acabó admitiendo que había mentido3.
En 2000, un análisis de caso de la policía de Múnich concluyó que el móvil probablemente no fue el robo, sino un conflicto personal con la familia3. En 2007, quince estudiantes de la academia de policía de Fürstenfeldbruck revisaron el expediente; criticaron las carencias forenses de la época y no publicaron ningún nombre1. Todas estas propuestas siguen siendo hipótesis.
Qué es mito y qué no
Es real que seis personas murieron en la granja, que el autor se quedó allí varios días y que el caso no se resolvió. Las pisadas en el desván, las huellas en la nieve y el periódico constan en declaraciones de testigos, aunque proceden de lo que contó el granjero, no de una inspección policial.
Hay que desconfiar de los relatos que dan el caso por cerrado con un culpable concreto: ninguna acusación llegó a probarse. Parte del misterio se debe a una pérdida real: el 25 de febrero de 1944, un bombardeo sobre Augsburgo destruyó buena parte de los documentos judiciales y la herramienta del crimen3. El expediente se cerró en 1955, aunque aún hubo interrogatorios en 1986. La granja inspiró la novela *Tannöd* (2006), de Andrea Maria Schenkel, llevada al cine en 2009. En 2026, el Archivo Principal del Estado de Baviera le dedicó una exposición con los documentos conservados.
Más datos del folio
- Faltaba una llave de la casa; a mediados de marzo apareció un ejemplar de un periódico de Múnich que nadie de la zona tenía suscrito
- Ninguno de estos sucesos se denunció a la policía
¿Lo habrías creído?
Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?
Granja aislada a un kilómetro al norte de la aldea de Kaifeck, rodeada de bosque, unos 70 km al norte de Múnich, cerca de Waidhofen (Baviera)
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Antes del crimen, los habitantes oyeron de noche pasos en el desván sobre sus dormitorios; el dueño, Andreas Gruber, buscó y no encontró a nadie
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Días antes, Gruber descubrió huellas en la nieve que iban hacia la granja «pero no se alejaban de ella»; venían del bosque
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
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