TOP 10 «MONSTRUOS» reales de la historia… y el número 1 SIGUE SIN NOMBRE | Top 10 del archivo nº 2
Un mensaje en clave que nadie pudo leer durante cincuenta y un años… y que tres aficionados descifraron en dos mil veinte. Dentro esperaban encontrar un nombre.
Lo que vas a aprender
Casi ninguno de estos casos se resolvió con una persecución de película. Cayeron por un detalle pequeño: una frase de más, una carta mal dirigida, el humo de una chimenea, una letra reconocible. Y en ese detalle está la historia de cómo se investigaba en cada época, de los delatores de la India colonial a la toxicología, los primeros perfiles criminales y la criptografía por ordenador.
Diez casos reales, contados con los datos de los juicios y los archivos. Nueve tienen nombre y apellidos. El décimo, no.
10. Behram y la cifra que nadie confesó (India, hacia 1836)
Los thugs eran bandas que recorrían los caminos del norte de la India, se ganaban la confianza de los viajeros y los mataban para robarles. Las autoridades británicas los desarticularon con un sistema basado en delatores: los «aprobadores», antiguos miembros que señalaban a sus compañeros a cambio de clemencia. Así cayó Behram, jefe thug de Oudh, hacia 1835-1836.
En su declaración de 1836 ante el capitán James Paton dijo que pudo haber matado a unas 125 personas y haber visto morir a otras 150. Un año después, Paton escribió que había estado presente en 931 muertes1. Es la cifra del récord Guinness. El historiador Mike Dash la considera improbable: estar presente no es lo mismo que ser el autor. Fue condenado a cadena perpetua.
9. Mary Ann Cotton y las muestras del médico (Inglaterra, 1872)
En unos veinte años murieron a su alrededor, en el condado de Durham, maridos, hijos e hijastros: unas 21 muertes sospechosas, muchas certificadas como «fiebre gástrica» u otros males de estómago. Durante años, nadie relacionó unas con otras.
La delató su propia frase. En 1872 le dijo al funcionario parroquial Thomas Riley que su hijastro de siete años se iría «como todos los demás Cotton». Cinco días después, el niño murió. Riley avisó al médico, que conservó muestras, y el análisis encontró arsénico4. Fue ahorcada en la cárcel de Durham el 24 de marzo de 1873.
8. Burke y Hare y el mercado de la anatomía (Edimburgo, 1828)
Las escuelas de anatomía de Edimburgo necesitaban cuerpos y los pagaban bien: el primero que vendieron William Burke y William Hare les reportó 7 libras y 10 chelines5. Contra la creencia popular, no eran ladrones de tumbas. En unos diez meses mataron a dieciséis personas, siempre por asfixia, y vendieron los cuerpos al anatomista Robert Knox5.
Los descubrieron dos huéspedes, Ann y James Gray, que fueron a la policía. Hare obtuvo inmunidad a cambio de declarar. Burke fue ahorcado el 28 de enero de 1829 ante unas 25.000 personas y diseccionado en público. Su esqueleto se conserva en el museo anatómico de la Universidad de Edimburgo. Del caso nació el verbo inglés *to burke*, «asfixiar».
7. Juan Díaz de Garayo y la cara reconocida (Vitoria, 1879)
Entre 1870 y 1879, seis mujeres murieron en los alrededores de Vitoria. El responsable era un jornalero alavés, Juan Díaz de Garayo. En noviembre de 1878 cumplió dos meses de cárcel por agredir a una mujer3, y nadie lo relacionó con los crímenes.
En septiembre de 1879, un empleado del juzgado lo reconoció en la calle porque encajaba con las descripciones de los testigos. Confesó y fue ejecutado a garrote en Vitoria el 11 de mayo de 18813. El apodo de «Sacamantecas» procede de una figura del folclore, mucho más antigua, con la que se asustaba a los niños; no hay prueba de que él hiciera lo que el apodo sugiere.
6. Joseph Vacher y el primer perfil (Francia, 1897)
Vacher salió del asilo de Saint-Robert el 1 de abril de 1894, declarado «completamente curado»6. Durante tres años vagó por Francia, y confesó después once muertes cometidas en ese tiempo; de algunas se acusó a inocentes. El 4 de agosto de 1897 atacó a una mujer en Champis (Ardèche), y el marido y unos vecinos lo retuvieron. Lo condenaron a tres meses.
El juez Émile Fourquet, de Belley, llevaba tiempo reuniendo casos sin resolver y la descripción de un vagabundo con la cara marcada. Cruzó los datos y Vacher confesó el 10 de octubre de 1897: una de las primeras veces en que se identificaba a alguien así mediante un perfil. El forense Alexandre Lacassagne concluyó que era responsable de sus actos. Fue guillotinado en Bourg-en-Bresse el 31 de diciembre de 18986.
5. Henri Désiré Landru y la libreta negra (París, 1919)
Durante la Primera Guerra Mundial, Landru publicaba anuncios matrimoniales y respondían mujeres solas, muchas viudas de guerra. Las llevaba a una villa en Gambais y ninguna volvía. Lo anotaba todo en una libreta negra.
Lo detuvieron el 12 de abril de 1919, el día en que cumplía 50 años, después de que lo reconocieran en una tienda de París. La policía identificó a 283 mujeres que habían estado en contacto con él7. Nunca se encontraron los cuerpos; él retaba al tribunal con un «Montrez-moi les cadavres!» («¡Enséñenme los cadáveres!»). Aun así fue condenado por once muertes y guillotinado en Versalles el 25 de febrero de 19227.
4. Peter Kürten y la carta mal dirigida (Düsseldorf, 1930)
En mayo de 1930, una joven que había escapado de un desconocido se lo contó por carta a una amiga, pero escribió mal la dirección8. La abrió un empleado de correos, que la remitió a la policía8. Con la joven como guía, los agentes llegaron al número 71 de Mettmanner Straße.
Kürten se dio cuenta y se lo confesó todo a su esposa, a la que pidió que lo denunciara para cobrar la recompensa. Fue detenido el 24 de mayo de 1930, condenado por nueve asesinatos y guillotinado en Colonia el 2 de julio de 19318.
3. Belle Gunness y el cuerpo que no encajaba (Indiana, 1908)
La noruega Belle Gunness cobró seguros tras la muerte de dos maridos y desde 1905 puso anuncios matrimoniales en la prensa de Chicago. Los pretendientes llegaban a su granja de La Porte con sus ahorros y no se los volvía a ver. Las víctimas documentadas son al menos catorce9.
El 28 de abril de 1908, la granja ardió. Entre los restos apareció el cuerpo de una mujer imposible de identificar y mucho más pequeño que ella. En 1931, dos antiguos vecinos juraron haberla reconocido en Los Ángeles. En 2007-2008 se comparó el ADN de aquel cuerpo con la saliva de los sobres de sus cartas, sin resultado concluyente.
2. Marcel Petiot y el humo de la calle Le Sueur (París, 1944)
Bajo la ocupación alemana, un médico que se hacía llamar «doctor Eugène» ofrecía a quienes huían de los nazis una salida secreta a Argentina por 25.000 francos, con una supuesta vacuna previa. Nadie llegó a Argentina.
El 11 de marzo de 1944, los vecinos del número 21 de la calle Le Sueur se quejaron del humo y el olor de una chimenea. Los bomberos encontraron en el sótano restos humanos de numerosas personas10. Petiot desapareció y se escondió en la Resistencia como «capitán Valéry»; lo delató su letra en una carta a la prensa y fue detenido el 31 de octubre de 1944. En el juicio sostuvo que solo había matado a alemanes y colaboracionistas; la policía no halló nada que lo respaldara. Fue condenado por más de veinte asesinatos y guillotinado el 25 de mayo de 1946.
1. El Zodiaco y el nombre que no aparece (California, 1968-1969)
Cuatro ataques confirmados en el norte de California entre 1968 y 1969: cinco muertos y dos supervivientes. El autor escribió a los periódicos de la bahía de San Francisco y firmó como «Zodiaco». Envió cuatro mensajes cifrados. El de 408 símbolos lo resolvió en agosto de 1969 un matrimonio, Donald y Bettye Harden; el de 340 resistió 51 años, hasta que tres aficionados lo descifraron en diciembre de 2020 y el FBI confirmó la solución2.
Ninguno contenía un nombre. Quedan otros dos sin resolver, entre ellos uno de trece símbolos que empieza «My name is…» («Mi nombre es…»). El caso sigue abierto: es el único de la lista en el que el detalle que delata al autor no ha aparecido.
Más datos del folio
- La canción infantil del noreste de Inglaterra con su nombre
- Nº 8. Burke y Hare, Edimburgo, 1828: 16 víctimas en unos 10 meses, vendidas al anatomista Robert Knox. El primer cuerpo se pagó a 7 libras y 10 chelines. No eran ladrones de tumbas. Los descubrieron los huéspedes Ann y James Gray, que fueron a la policía. Hare obtuvo inmunidad a cambio de declarar. Burke fue ahorcado el 28 de enero de 1829 ante unas 25.000 personas y disecado en público. Su esqueleto está en el Museo Anatómico de la Universidad de Edimburgo. Del caso viene el verbo inglés «to burke», y después llegó la Anatomy Act de 1832
En 1 minuto
Este mensaje tardó 51 AÑOS en descifrarse… y no decía su NOMBRE: lo que cuenta este Short, con más detalle
¿Lo habrías creído?
Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?
Nº 10. Behram, jefe thug de Oudh (norte de la India); detenido hacia 1835-1836 tras la delación de un thug convertido en «aprobador». En su declaración de 1836 ante el capitán James Paton dijo que pudo haber matado a unas 125 personas y haber visto morir a otras 150. Un año después, Paton escribió que había estado presente en 931 muertes. El libro Guinness lo cita como el autor más prolífico, con 931 (1790-1840). El historiador Mike Dash considera la cifra improbable. Fue condenado a cadena perpetua
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Los thugs se unían a viajeros por los caminos, se ganaban su confianza y los mataban para robarles
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Nº 9. Mary Ann Cotton (1832-1873), del condado de Durham. Se le atribuyen unas 21 muertes sospechosas: maridos, hijos e hijastros, muchas registradas como «fiebre gástrica». En 1872 le dijo al funcionario parroquial Thomas Riley que su hijastro Charles Edward, de 7 años, «se irá como todos los demás Cotton». El niño murió cinco días después. El médico conservó muestras en las que apareció arsénico. Fue ahorcada el 24 de marzo de 1873 en la cárcel de Durham
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
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