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El golpe al EXPRESO de Andalucía: el caso que la policía cerró en menos de un mes (1924)

Un expreso llega a Córdoba al amanecer con el vagón postal a oscuras… y desde dentro nadie contesta. Dos empleados de Correos han muerto.

Lugar: Madrid, Aranjuez, Alcázar de San Juan y Córdoba (España)Época: 1924Publicado: 28 de octubre de 2026Formato: Vídeo

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En la madrugada del 12 de abril de 1924, el expreso que había salido de Madrid la noche anterior llegó a Córdoba con el coche de correos a oscuras. Desde varias estaciones atrás se venían enviando avisos por telégrafo: las luces del vagón iban apagadas y nadie respondía. Cuando forzaron la puerta, hacia las seis de la mañana, encontraron muertos a los dos funcionarios ambulantes de Correos que viajaban dentro, y la caja de valores abierta y vacía.

Veintiocho días después, tres hombres habían sido juzgados por un consejo de guerra y ejecutados en la cárcel Modelo de Madrid. El crimen del expreso de Andalucía es uno de los casos más célebres de la dictadura de Primo de Rivera, y también uno de los más rápidos. Este expediente reconstruye lo que se encontró en el vagón, cómo se investigó y cómo se juzgó en menos de un mes.

El coche-correo

El tren salió de la estación de Atocha a las ocho y veinte de la tarde del viernes 11 de abril de 1924, camino de Andalucía. El coche de correos, que iba cerrado, llevaba certificados, pliegos de valores y expediciones de especial importancia. Uno de los asaltantes pertenecía al propio cuerpo de Correos y sabía lo que transportaba aquel vagón.

La banda la formaban cinco hombres. La idea partió de José María Sánchez Navarrete, del cuerpo de Correos y cargado de deudas de juego. Honorio Sánchez Molina puso el dinero. Completaban el grupo Antonio Teruel, Francisco Piqueras y José Donday. Tres de ellos subieron al tren en Aranjuez, y Donday debía esperarlos con un taxi en Alcázar de San Juan, donde pensaban bajarse con el botín.

El plan era dormir a los dos funcionarios con una bebida narcotizada y vaciar la caja sin violencia. No salió así. Según la Wikipedia en español, Donday perdió en apuestas el dinero destinado a comprar el narcótico, y la bebida no hizo efecto.

Lo que se encontró en Córdoba

Según la Wikipedia, que recoge la información de la época, los cuerpos estaban atados con cuerdas y correas y había señales de lucha. Los paquetes y la correspondencia estaban esparcidos por el suelo. Los médicos calcularon que los dos hombres llevaban unas cinco horas muertos cuando se abrió el vagón.

Las heridas mostraban que el plan se había convertido en una pelea. Uno de los funcionarios tenía el cráneo fracturado por un golpe dado con unas tenazas de las que se usaban para precintar la correspondencia, y murió estrangulado. El otro presentaba tres heridas de arma blanca y dos de bala; según la Wikipedia en español, el disparo mortal, en el pecho, lo hizo Teruel. Los asaltantes justificaron después las muertes con el argumento de que no podían dejar testigos.

El botín fue muy inferior al esperado. La banda contaba con una gran suma; se repartieron unas 40.000 pesetas en casa de Teruel, además de algunas joyas.

Una noticia retrasada dos días

La Dirección General de Seguridad retrasó dos días la publicación de la noticia, para evitar que los culpables huyeran. No funcionó del todo. Al día siguiente del asalto, el subsecretario de Gobernación escribió al gobernador civil de Córdoba para preguntarle qué había ocurrido, porque, decía, «todo Madrid habla de ello con distintas versiones» y él no había recibido ningún informe.

Cuando la prensa pudo publicar, el caso ocupó las portadas durante cerca de un mes. El historiador Pablo de Mora de Fuentes, que analizó 210 ejemplares de los principales diarios madrileños, documenta que la censura siguió tachando párrafos, sobre todo descripciones de sospechosos, avances de la investigación y especulaciones sobre el botín. Pero los periódicos llegaron a publicar fotografías de los dos cadáveres en el vagón.

La investigación

No hubo testigos del asalto. La pista llegó desde Alcázar de San Juan, donde unos vecinos habían visto a un grupo de hombres marcharse de madrugada en un taxi hacia Madrid. La policía localizó al chófer, que los había dejado en la calle de Toledo. Allí, el sereno recordaba a un vecino que había vuelto a deshoras: Antonio Teruel.

Las primeras detenciones llegaron unos diez días después del asalto. La mujer de Teruel, Carmen Atienza, fue la primera detenida y dio datos sobre los cómplices. Teruel, cercado, se quitó la vida de un disparo antes de que lo detuvieran. Según «El Debate», fue el lunes 21 de abril. En su casa apareció parte del dinero, escondido en los tubos metálicos de la cama.

A Sánchez Navarrete lo detuvieron en su casa de la calle de Orellana, mientras cenaba con su madre. Después cayeron Sánchez Molina y Piqueras. Donday, del que la policía ni siquiera sospechaba, había huido a París, y allí se entregó en la embajada de España.

Un consejo de guerra

El juez civil, Pérez del Río, se inhibió en favor de la jurisdicción militar. El consejo de guerra comenzó el 7 de mayo de 1924. La acusación pidió la pena de muerte para los autores y treinta años para los cómplices. Sánchez Navarrete, Sánchez Molina y Piqueras fueron condenados a muerte. Donday fue condenado a prisión: veinte años según la Wikipedia en español, treinta según otras fuentes.

El padre de Navarrete, antiguo coronel de la Guardia Civil, pidió el indulto a Primo de Rivera, que lo recibió y se lo denegó. Según «El Debate», el dictador consideró que las circunstancias del hecho y el estado de la opinión requerían un castigo ejemplar.

La ejecución

Los tres condenados murieron a garrote vil al amanecer del 9 de mayo de 1924, en la cárcel Modelo de Madrid. A las seis de la mañana se izó la bandera negra que anunciaba las ejecuciones. Fuera se habían concentrado grupos de curiosos. Habían pasado 28 días desde el asalto.

Al día siguiente, el 10 de mayo, el Directorio militar aprobó una Real Orden para restringir el ocio y la vida nocturna, como el cierre de colmados y locales a determinadas horas, ante lo que llamó un «estado de relajación moral». La Dirección General de Seguridad prohibió además la representación del caso y la venta de coplas, folletos y obras de teatro sobre el crimen.

Lo que sigue en duda

Tras su detención, Sánchez Navarrete acusó a uno de los funcionarios muertos de ser cómplice de la banda, y algunos relatos actuales sostienen que fue él quien les abrió la ventana del vagón. Nunca se probó. La prensa de 1924 puso en duda la acusación y acabó imponiéndose la idea de su inocencia. Tampoco coinciden las fuentes en el recorrido del taxi: la Wikipedia en inglés recoge otra versión, en la que el taxista llevó a un hombre de Atocha a Aranjuez y volvió a Madrid con otros tres.

El caso no se olvidó. Inspiró la película «El expreso de Andalucía» (1956), de Francisco Rovira Beleta, y en 1991 Imanol Uribe le dedicó un capítulo de la serie «La huella del crimen», en Televisión Española.

Más datos del folio

  • Banda: José María Sánchez Navarrete (instigador, con deudas de juego), Honorio Sánchez Molina (financiador, se quedó en Madrid), Antonio Teruel, Francisco de Dios Piqueras y José Donday
  • El plan era narcotizar a los empleados; Donday perdió en apuestas el dinero del narcótico y la bebida no surtió efecto

¿Lo habrías creído?

Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?

El asalto ocurrió el viernes 11 de abril de 1924 (no fue Viernes Santo: la Pascua de 1924 cayó el 20 de abril), en el vagón de correos del expreso que salió de Madrid-Atocha a las 20:20 hacia Andalucía; murieron dos funcionarios ambulantes de Correos

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

El crimen se descubrió al llegar el tren a Córdoba hacia las seis de la mañana; las estaciones anteriores habían avisado por telégrafo de que el vagón iba a oscuras y nadie respondía; la caja de valores estaba abierta y vacía

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

Uno de los asaltantes pertenecía al cuerpo de Correos y conocía la importancia del convoy, que llevaba pliegos de valores y certificados

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

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