¿Edison inventó la bombilla? La verdad
Edison no inventó la bombilla: Joseph Swan ya iluminó una sala en Newcastle meses antes. El mérito de Edison fue una bombilla práctica y duradera y el sistema para llevar la luz a las casas.
Lo que vas a aprender
Si se pregunta quién inventó la bombilla, casi todo el mundo responde lo mismo: Thomas Edison. Es una de esas respuestas que se aprenden en el colegio y nadie vuelve a revisar. Pero el 3 de febrero de 1879, meses antes del primer éxito que se suele atribuir a Edison, un químico inglés llamado Joseph Swan iluminó con sus lámparas una sala abarrotada en Newcastle. Y antes que él, decenas de inventores llevaban casi 80 años intentando lo mismo.
La respuesta corta es que la bombilla no tiene un único inventor. La larga es más interesante, porque explica por qué el nombre que ha quedado es el de Edison, y por qué eso no es del todo injusto.
Ochenta años de bombillas que no funcionaban
La idea de producir luz calentando un material con electricidad es muy antigua. En 1802, el químico británico Humphry Davy hizo pasar corriente por una fina tira de platino y consiguió que brillara, aunque la luz era débil y duraba poco. Davy desarrolló también la lámpara de arco, que daba una luz intensísima pero inservible para una casa.
A partir de ahí, la lista de pioneros es larga. En 1840, Warren de la Rue encerró un filamento de platino en un tubo al vacío, pero el platino era carísimo. En 1841, Frederick de Moleyns obtuvo la primera patente de una lámpara incandescente. En 1845, John W. Starr patentó una bombilla de filamento de carbono que nunca llegó a fabricarse. En 1872, el ruso Alexander Lodygin construyó la suya, patentada en 1874, y ese mismo año Henry Woodward y Mathew Evans registraron en Canadá otra con varillas de carbono, cuya patente acabaría comprando Edison en 1879. Los historiadores Robert Friedel y Paul Israel recopilaron una larga lista de inventores de lámparas incandescentes anteriores a Swan y a Edison.
El enemigo era el aire
Todos chocaban con el mismo problema. Un filamento al rojo vivo en contacto con el oxígeno se quema enseguida. La solución era encerrarlo en una ampolla de vidrio sin aire, pero durante buena parte del siglo XIX las bombas de vacío no eran capaces de dejarla lo bastante vacía.
El cambio llegó con la bomba de mercurio que el químico alemán Hermann Sprengel desarrolló en Londres en 1865. Fue la herramienta que permitió, hacia 1879, extraer suficiente aire de una bombilla como para que el filamento durara horas en lugar de minutos. Tanto Swan como Edison la utilizaron. En otras palabras: la bombilla no fue una genialidad aislada, sino el resultado de que varias tecnologías maduraran a la vez.
Joseph Swan, el químico de Newcastle
Joseph Wilson Swan nació en 1828 en Sunderland, en el noreste de Inglaterra, y se formó como boticario. Ya instalado en Newcastle upon Tyne, empezó a experimentar en 1850 con filamentos de papel carbonizado dentro de ampollas al vacío, y hacia 1860 tenía un aparato que funcionaba, aunque se fundía muy pronto: ni el vacío ni las fuentes de electricidad de la época daban para más. Swan dejó el asunto y se dedicó con éxito a la fotografía, donde patentó un procedimiento de impresión al carbón y, más tarde, el papel de bromuro.
Volvió a la lámpara a mediados de la década de 1870, con mejores bombas de vacío. El 18 de diciembre de 1878 hizo una demostración ante la Sociedad Química de Newcastle que acabó mal: la lámpara se quemó por exceso de corriente. El 17 de enero de 1879 lo repitió con éxito, y el 3 de febrero la presentó ante más de 700 personas en la Sociedad Literaria y Filosófica de la ciudad, en un acto presidido por el industrial William Armstrong. Aquella lámpara llegó a durar unas 40 horas.
Tenía, sin embargo, un defecto serio. Usaba una varilla de carbono gruesa, de baja resistencia, que exigía mucha corriente y cables muy gruesos para alimentarla. Funcionaba en una sala, pero no servía para iluminar una ciudad entera. Swan siguió mejorándola: en noviembre de 1880 obtuvo la patente británica 4933 por un filamento de hilo de algodón tratado, y ese año Mosley Street, en Newcastle, se convirtió en la primera calle iluminada con lámparas incandescentes. En diciembre, sus bombillas encendieron Cragside, la casa de Armstrong, la primera vivienda con esta luz, y en 1881 el Savoy Theatre de Londres pasó a la historia como el primer edificio público iluminado por completo con electricidad.
Lo que sí hizo Edison
Edison anunció en octubre de 1878 que iba a resolver el problema de la luz eléctrica, y durante meses probó con filamentos metálicos, sobre todo de platino. El gran salto llegó en octubre de 1879, cuando en su laboratorio de Menlo Park (Nueva Jersey) una lámpara con un filamento de hilo carbonizado se mantuvo encendida unas 13 horas y media, según la mayoría de las fuentes. El 4 de noviembre solicitó la patente, concedida el 27 de enero de 1880, y la Nochevieja de 1879 hizo una demostración pública en Menlo Park a la que acudieron miles de curiosos. Poco después, los filamentos de bambú japonés carbonizado superaron las 1.200 horas.
La clave de su bombilla no era solo que durara. El filamento de Edison era fino y de alta resistencia, así que necesitaba poca corriente y permitía repartir la electricidad desde una central a muchos clientes con cables razonables. Friedel e Israel señalan esa alta resistencia, junto con un vacío mejor que el de sus rivales, como lo que convirtió su lámpara en la primera verdaderamente práctica. Y Edison no se quedó en la bombilla: su equipo desarrolló generadores, cables, contadores y portalámparas. El 4 de septiembre de 1882 empezó a funcionar en Nueva York la central de Pearl Street, con unas 400 lámparas y 82 clientes; en 1884 ya daba luz a 508 clientes y más de 10.000 lámparas. El historiador Thomas Hughes atribuye su éxito precisamente a haber creado un sistema integrado de alumbrado eléctrico. Tampoco faltaron otras manos que perfeccionaron la lámpara, como el inventor Lewis Latimer, que en 1882 patentó un método mejor para fabricar los filamentos de carbono.
Rivales, pleitos y «Ediswan»
Con dos lámparas tan parecidas, el choque era inevitable. En Gran Bretaña, las patentes de Swan eran sólidas, y en lugar de una larga guerra en los tribunales las dos empresas se fusionaron en 1883 en la Edison and Swan United Electric Light Company, conocida como «Ediswan». La marca vendió bombillas durante décadas.
En Estados Unidos, la batalla legal fue más dura. En octubre de 1883, la Oficina de Patentes resolvió que las patentes de Edison se basaban en trabajos previos de William Sawyer y no eran válidas. Edison siguió litigando, y en octubre de 1889 un juez declaró válida su reivindicación de «un filamento de carbono de alta resistencia».
La rivalidad llegó hasta el centenario. En 1979, Estados Unidos celebró los 100 años de la bombilla de Edison, mientras que en Gran Bretaña se conmemoró el centenario de la lámpara eléctrica a partir del 3 de febrero, en honor a Swan.
Lo que es mito y lo que todavía se discute
Decir que Edison inventó la bombilla es, por tanto, inexacto. Pero decir que la inventó Swan tampoco es del todo correcto: los dos trabajaron en líneas que se consideran independientes, partiendo de lo que habían hecho otros antes. Swan tuvo una lámpara funcional antes; Edison logró la primera pensada para un uso masivo y, sobre todo, el sistema que la hacía útil. La mejor respuesta es que la bombilla fue un invento colectivo con dos finalistas.
Algunas cifras bailan. La duración de la primera lámpara de éxito de Edison aparece como 13 horas y media en unas fuentes y como más de 14 en otras, e incluso la fecha oscila entre el 21 y el 22 de octubre de 1879. Y no faltan reclamaciones dudosas: en 1893, el alemán Heinrich Göbel aseguró haber inventado la bombilla en 1854, una afirmación que los historiadores han desmontado.
También hay que desconfiar de la famosa frase «No he fracasado, he encontrado 10.000 maneras que no funcionan». Según Quote Investigator, la versión más antigua de la anécdota aparece en una biografía de 1910 contada por un colaborador, Walter S. Mallory, y no trata de la bombilla, sino de las baterías de níquel-hierro. Además, Edison hablaba de «varios miles» de cosas que no funcionaban. La cifra exacta es un adorno posterior.
Por último, la bombilla de filamento de carbono tuvo una vida relativamente corta. A partir de 1904 llegaron los filamentos de tungsteno, que William Coolidge hizo prácticos hacia 1910, y en 1913 Irving Langmuir comprobó que rellenar la ampolla con gas inerte, en lugar de dejarla al vacío, la hacía más eficiente. La bombilla clásica que conocimos durante el siglo XX debe tanto a ellos como a Swan y a Edison.
Más datos del folio
- Swan y Edison acabaron uniendo sus empresas en Gran Bretaña (Ediswan).
¿Lo habrías creído?
Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?
Humphry Davy ya produjo luz con electricidad a principios del siglo XIX.
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
El 3 de febrero de 1879 Joseph Swan iluminó con sus bombillas una sala de unas 700 personas en Newcastle.
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
La bombilla que se suele citar como primer éxito de Edison es de octubre de 1879.
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Para saber más
- Edison's Electric Light: Biography of an Invention, Robert Friedel y Paul Israel — Reconstruye paso a paso, a partir de los cuadernos del laboratorio, cómo se creó la bombilla de Edison (1986, en inglés).
- Empires of Light, Jill Jonnes — Cuenta cómo Edison, Tesla y Westinghouse se disputaron la electrificación del mundo (2003, en inglés).
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