Un VOLCÁN ayudó a crear a FRANKENSTEIN 🌋
Frankenstein existe, en parte, gracias a un volcán. Te lo explico.
Lo que vas a aprender
📂 Este Short es un adelanto. El folio completo, con todo el contexto y las fuentes: 1816, EL AÑO SIN VERANO: el volcán que trajo nieve en junio (y creó a Frankenstein)
La erupción del Tambora, en Indonesia, en 1815, enfrió el planeta y trajo en 1816 un verano frío y lluvioso que encerró en casa a Lord Byron y a sus invitados junto al lago de Ginebra, donde surgió el reto de escribir historias de miedo. Lo menos conocido es que aquel tiempo también quedó escrito en la novela: las tormentas que Mary Shelley vio desde la orilla reaparecen en sus páginas casi con las mismas palabras.
Del otro lado del mundo hasta Ginebra
Los gases de azufre del Tambora formaron en la estratosfera un velo de diminutas gotas que dio la vuelta al planeta y reflejó parte de la luz solar. Más de un año después, Europa seguía notándolo. En Suiza, el verano de 1816 trajo lluvias torrenciales que hicieron crecer el lago de Ginebra y tormentas eléctricas sobre las montañas.
Lo que Mary vio desde la orilla
Mary Godwin, que no se casaría con Percy Shelley hasta finales de ese año, tenía 18 años y vivía con él cerca de Villa Diodati. El 1 de junio de 1816 escribió una carta, publicada en 1817 en *History of a Six Weeks' Tour*, en la que contaba que una lluvia casi perpetua los obligaba a quedarse en casa y que las tormentas eran las más grandiosas y terribles que había visto. Una noche, escribió, el lago se iluminó, los pinos del Jura se hicieron visibles un instante y luego llegó una negrura absoluta, con los truenos estallando sobre sus cabezas.
La tormenta dentro de la novela
En *Frankenstein*, la electricidad del cielo está en el origen de todo. Con unos quince años, Victor ve desde su casa, cerca de Ginebra, una tormenta violenta que llega desde el Jura. Un rayo alcanza un viejo roble y, a la mañana siguiente, del árbol solo quedan finas tiras de madera. Ese espectáculo despierta su interés por la electricidad.
Más adelante, tras la muerte de su hermano William, Victor cruza el lago mientras los rayos juegan sobre el Mont Blanc. Los truenos resuenan en el Salève y el Jura, los relámpagos convierten el lago en una lámina de fuego y después todo queda a oscuras. A la luz de un relámpago descubre a la criatura. Es casi la carta de junio: el mismo lago, las mismas montañas, la misma alternancia de luz cegadora y negrura.
El verano dejó otra huella. El 25 de julio de 1816, durante una excursión a Chamonix, los Shelley visitaron el Mar de Hielo, el glaciar del Montenvers. En la novela, es allí donde Victor se encuentra cara a cara con su criatura.
Qué es mito y qué no
Es real que el verano de 1816 fue anormalmente frío y lluvioso, y que la ciencia lo atribuye sobre todo al Tambora. También lo es el parecido entre la carta y la novela. Pero ninguna tormenta concreta puede achacarse al volcán, porque los Alpes tienen tormentas casi todos los veranos. Lo que pesó fue una estación entera de mal tiempo que encerró al grupo en casa. El resto lo pusieron las lecturas, las conversaciones y el talento de una escritora de 18 años.
¿Lo habrías creído?
Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?
Erupción del Tambora en 1815, la mayor de la historia registrada; el enfriamiento provocó el "año sin verano" de 1816
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Byron, Polidori, Percy Shelley y Mary Godwin (18 años) en Villa Diodati en junio de 1816; reto de historias de terror; origen de «Frankenstein»
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
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