Folio 13
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La FIEBRE DE LOS TULIPANES no arruinó Holanda 🌷 (el mito que te contaron)

Te han contado que la fiebre de los tulipanes hundió la economía de Holanda. No es verdad.

Lugar: Países BajosÉpoca: 1637Publicado: 28 de octubre de 2026Formato: Short

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📂 Este Short es un adelanto. El folio completo, con todo el contexto y las fuentes: La FIEBRE DE LOS TULIPANES: la primera burbuja de la historia… ¿o un mito?

Casi todo lo que se repite sobre la «tulipomanía» tiene un origen muy concreto: un capítulo de un libro publicado en Londres en 1841. En él aparecen deshollinadores que apuestan sus ahorros, ricos comerciantes reducidos a la mendicidad y un país en crisis. Su autor, el periodista escocés Charles Mackay, trabajó con fuentes de segunda mano. Más de siglo y medio después, la historiadora Anne Goldgar fue a los archivos holandeses, y lo que encontró explica por qué esa versión se considera hoy, en buena parte, un mito.

Un éxito editorial sobre la locura de las masas

El libro se tituló primero *Memoirs of Extraordinary Popular Delusions* y, más tarde, *Extraordinary Popular Delusions and the Madness of Crowds*. Era un catálogo de manías colectivas, de la alquimia a las cazas de brujas, con tres burbujas financieras entre ellas. Mackay escribía con gancho, pero con un estilo que buscaba más el asombro que la precisión.

Su capítulo sobre los tulipanes asegura que hasta los deshollinadores y las ropavejeras especulaban con bulbos, y que tras el desplome hubo comerciantes acomodados que quedaron casi en la miseria. Su anécdota más famosa es la de un marinero que confundió un valiosísimo bulbo de Semper Augustus con una cebolla, se lo comió con un arenque y acabó varios meses en prisión. Es una historia redonda, pero difícil de creer: el bulbo de tulipán sabe mal y puede resultar tóxico.

De dónde sacó Mackay sus historias

Mackay tomó buena parte de su relato de la historia de los inventos del alemán Johann Beckmann. Y la fuente última era casi siempre la misma: los panfletos satíricos que circularon tras el desplome de febrero de 1637, sobre todo unos diálogos entre dos personajes llamados Waermondt y Gaergoedt, impresos en Haarlem ese mismo año.

Aquellos panfletos no eran crónicas, sino sátiras morales de tono religioso, escritas para ridiculizar la codicia y no por quienes habían perdido dinero. Según Goldgar, mucho de lo que contó Mackay sale directamente de esas canciones y sátiras de 1637.

Lo que encontró Goldgar

Tras años revisando documentos notariales y judiciales, Goldgar identificó a menos de media docena de participantes con problemas financieros, y ni siquiera estaba claro que los tulipanes fueran la causa. Como el dinero casi nunca llegó a cambiar de manos, la mayoría de las pérdidas fueron sobre el papel. Aun así, Goldgar sostiene que el golpe fue real en otro sentido: puso en duda la confianza en los contratos y en la palabra dada.

La ironía final

Según el matemático Andrew Odlyzko, en octubre de 1845, en plena fiebre especulativa de los ferrocarriles británicos, Mackay escribió como editorialista de *The Glasgow Argus* que no había motivo alguno para temer un crac. Aquella burbuja estalló poco después, y en ediciones posteriores de su libro él mismo la calificó de delirio colectivo.

Qué es mito y qué no

Es cierto que hubo precios muy altos por algunos bulbos y un desplome brusco en 1637. Es mito la ruina general, y las anécdotas más citadas, como la del marinero, proceden de sátiras y relatos de segunda mano, no de documentos de archivo.

¿Lo habrías creído?

Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?

Burbuja y desplome en febrero de 1637

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

Anne Goldgar no halló pruebas de suicidios ni quiebras masivas; las historias proceden en gran parte de panfletos satíricos

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

Charles Mackay (1841) popularizó la versión exagerada, unos dos siglos después

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

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