Esta película de miedo NO TIENE DUEÑO… por una línea que desapareció
Esta película de miedo no tiene dueño. Ganó millones. Y sus autores casi no vieron ese dinero.
Lo que vas a aprender
📂 Este Short es un adelanto. El folio completo, con todo el contexto y las fuentes: La película de miedo que se quedó SIN DUEÑO por un despiste: La noche de los muertos vivientes
Cualquiera puede descargar «La noche de los muertos vivientes» (1968) de forma legal y gratuita, proyectarla, venderla en DVD o montar con ella lo que quiera. No lo decidieron sus autores: es la consecuencia de un descuido: al cambiarle el título a última hora, alguien quitó la única línea que decía quién era su dueño.
Del Anubis a los muertos vivientes
La película de George A. Romero tuvo varios títulos de trabajo. Fue «Monster Flick», luego «Night of Anubis» y, al terminarla, «Night of the Flesh Eaters». La distribución quedó en manos de la Walter Reade Organization, que aceptó estrenarla sin cortes.
Al distribuidor le preocupó que el título se pareciera demasiado al de otra película, «The Flesh Eaters» (1964), y lo cambió poco antes del estreno por «Night of the Living Dead». Image Ten, la sociedad de Pittsburgh que había producido la película, había colocado bajo el título original el aviso de copyright, con el símbolo © y el año. Al sustituir el título, ese aviso se eliminó, y en la nueva pantalla de título nadie puso otro.
Una ley sin segundas oportunidades
En Estados Unidos regía entonces la ley de derechos de autor de 1909, que exigía ese aviso para que la protección federal fuera efectiva. Una obra publicada sin él perdía el copyright y pasaba al dominio público para siempre. La ley de 1976 suprimió ese requisito, pero no tuvo efecto retroactivo: no podía rescatar una película estrenada en 1968.
Según el blog IPOsgoode, de la Facultad de Derecho Osgoode Hall de Toronto, existió una primera copia con el título original y el aviso, pero se perdió cuando una inundación dañó el sótano donde se guardaba.
Cuatro años sin darse cuenta
La película se estrenó el 1 de octubre de 1968 en Pittsburgh y fue un éxito enorme: unos 12 millones de dólares en Estados Unidos y 18 millones fuera. Sus creadores tardaron unos cuatro años en descubrir que las copias carecían de protección, y lo pelearon durante años en los tribunales. Image Ten demandó al distribuidor por el dinero que le debía y ganó, pero la empresa ya había desaparecido y no pudieron cobrar. El catálogo del American Film Institute recoge, citando a Variety, que Image Ten obtuvo en 1986 un nuevo registro de derechos; aun así, la película se sigue considerando de dominio público.
Doscientas versiones en cinta
Las consecuencias se notaron enseguida. Durante los años setenta y ochenta se emitió sin parar en televisión. Ha tenido cientos de ediciones domésticas, más de 200 versiones distintas solo en cinta de vídeo, y varias versiones coloreadas, la primera en 1986. En el Internet Archive suma millones de visionados.
En 1990, Romero escribió el guion de una nueva versión, dirigida por Tom Savini. Nació en parte de los problemas con los beneficios del original y del temor a un remake sin autorización.
¿No cobraron nada, entonces? Sería exagerado decirlo así: cobraron muy poco de lo que la película generó. Y Romero no lo vivió como una tragedia. Según recoge IPOsgoode, llegó a decir que aquella película les dio sus carreras y que no tenía quejas.
¿Lo habrías creído?
Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?
El título de trabajo era «Night of the Flesh Eaters»; la Walter Reade Organization lo cambió a última hora por «Night of the Living Dead», quitó el aviso de copyright del título antiguo y no puso uno en el nuevo; la película pasó al dominio público
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
La ley de copyright de EE. UU. de 1909 exigía el aviso para mantener la protección
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
Recaudó unos 12 millones de dólares en EE. UU. y 18 millones fuera; los autores apenas cobraron por el pleito con el distribuidor y por el fallo del copyright
✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.
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