Folio 13
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El PARLAMENTO tuvo que empapar sus CORTINAS para aguantar el olor del Támesis (1858)

El Parlamento de Londres empapó sus cortinas en cloruro de cal… para poder aguantar un olor. El del Támesis.

Lugar: Londres, Reino UnidoÉpoca: 1858Publicado: 28 de octubre de 2026Formato: Short

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📂 Este Short es un adelanto. El folio completo, con todo el contexto y las fuentes: El GRAN HEDOR: el verano en que el Támesis casi echa al PARLAMENTO de Londres (1858)

El Palacio de Westminster está a orillas del Támesis, y en el verano de 1858 eso dejó de ser un privilegio. El río, la gran cloaca de Londres, se cocía al sol bajo las ventanas de los diputados. Un problema que el Gobierno decía no ser suyo se resolvió en semanas cuando empezó a oler dentro del Parlamento.

Un Gobierno que «no tenía nada que ver»

Al principio, el Gobierno se lavó las manos. Según la Wikipedia inglesa, el diputado John Brady preguntó en la Cámara de los Comunes a lord John Manners, el ministro responsable de las obras públicas, por el olor del río. Manners contestó que el Támesis no era de su competencia. Cuatro días después, ante otra pregunta, Manners añadió que el Gobierno no tenía «nada que ver» con el estado del Támesis. *Punch* se burló a gusto de aquel debate.

Mientras, se intentaba tapar el problema con química. En lo peor del hedor se usaron entre 200 y 250 toneladas de cal junto a las desembocaduras de las alcantarillas, y cuadrillas de trabajadores la esparcían por las orillas durante la marea baja, con un coste de 1.500 libras a la semana.

Pañuelos y cortinas

Dentro del edificio, las cortinas de las ventanas que daban al río se empaparon en cloruro de cal, un desinfectante. No funcionó. El periódico *The Examiner* contó que Benjamin Disraeli, entonces ministro de Hacienda, salió de una comisión con un fajo de papeles en una mano y el pañuelo apretado contra la nariz. Se llegó a hablar de trasladar la actividad del Gobierno a Oxford o a St Albans.

*The Times* escribió el 18 de junio de 1858 que el Parlamento se había visto casi obligado a legislar por la pura fuerza del hedor. El *City Press* lo resumió con menos rodeos: se había acabado la finura al hablar, porque aquello apestaba.

Una ley con prisa

El miedo no era solo al asco. Casi todos los médicos creían en la teoría de los miasmas: que las enfermedades viajaban por el aire maloliente.

Disraeli presentó un proyecto de ley que encargaba al Metropolitan Board of Works la limpieza del río, con desagües situados fuera de Londres «en la medida de lo posible», y le permitía pedir prestados tres millones de libras, a devolver en cuarenta años con un recargo a los hogares. La ley se aprobó el 2 de agosto de 1858. Con ella arrancó el plan del ingeniero Joseph Bazalgette: más de mil kilómetros de alcantarillas que todavía se usan hoy.

Lo que no está tan claro

Dos detalles piden cautela. Se suele decir que la ley se aprobó en solo dieciocho días, pero las fuentes no coinciden en cuándo se presentó: la Wikipedia inglesa da el 15 de junio y otras, el 15 de julio, que es de donde sale la cifra. Lo único seguro es la fecha final.

El otro es la frase más famosa del verano, atribuida a Disraeli: que el Támesis se había convertido en «un estanque estigio, que apesta a horrores inefables e insoportables». Se cita en todas partes, pero no hemos podido localizarla en el registro original de los debates.

Lo indiscutible es el resultado. El olor no contagiaba nada, pero las cloacas que pagaron alejaron el agua sucia que de verdad transmitía el cólera.

Más datos del folio

  • Los túneles victorianos siguen siendo el núcleo del sistema actual
  • El cólera se transmitía por el agua, no por el olor: la epidemia de 1866 golpeó casi solo una zona aún no conectada a la nueva red y llevó a aceptarlo

¿Lo habrías creído?

Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?

En el verano de 1858 las cortinas del lado del río del Parlamento se empaparon en cloruro de cal para combatir el olor

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

El Támesis era la mayor cloaca abierta de Londres; la teoría de los miasmas atribuía las enfermedades al aire maloliente

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

La ley que financió el plan de Bazalgette se aprobó el 2 de agosto de 1858; la red tiene unas 1.100 millas (unos 1.800 km) de alcantarillas de calle

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

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