Folio 13
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Australia mandó ametralladoras contra los emús… y no pudo con ellos

En 1932 un mayor, dos soldados y dos ametralladoras se enfrentaron a miles de emús. Según su propio informe, hicieron falta diez balas por ave.

Lugar: Australia OccidentalÉpoca: 1932Publicado: 27 de octubre de 2026Formato: Short

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📂 Este Short es un adelanto. El folio completo, con todo el contexto y las fuentes: La GUERRA DEL EMÚ: cuando el ejército australiano se enfrentó a 20.000 aves (1932)

Según el informe del propio mayor Meredith, en 1932 sus hombres necesitaron unas diez balas por cada emú abatido. Visto desde fuera parece un chiste, pero tiene una explicación bastante lógica. Una ametralladora es un arma pensada para barrer grupos compactos de soldados que avanzan o se atrincheran. Los emús no hacían ninguna de las dos cosas: corrían, se dispersaban y vigilaban.

Un corredor de casi dos metros

El emú es un ave enorme. Los ejemplares más grandes miden entre 1,5 y 1,9 metros de altura y pesan entre 18 y 60 kilos. No vuela, pero sus patas son una máquina de correr: puede alcanzar unos 48 kilómetros por hora, y a toda velocidad cada zancada llega a medir unos 2,75 metros. Tiene un rasgo único entre las aves: el gemelo, el gran músculo de la parte trasera de la pata, tiene cuatro vientres musculares en lugar de los tres habituales.

Además, ve y oye muy bien, de modo que detecta las amenazas a bastante distancia. Cuando van en grupo, unos comen mientras otros vigilan. Y frente a un ataque desde el aire, como el del águila audaz, su defensa es correr de forma caótica, cambiando de dirección sin parar. Justo lo que más desespera a un tirador.

La «guerrilla» de los emús

Lo normal es que los emús vayan en parejas. Las grandes bandadas son poco habituales y se forman sobre todo cuando se desplazan hacia una nueva fuente de comida. Eso es lo que ocurrió en Australia Occidental, donde se mueven hacia el norte en verano y hacia el sur en invierno.

Lo que vieron los soldados encaja con esa biología. En cuanto sonaban los primeros disparos, las aves se dividían en grupos pequeños y huían en direcciones distintas. Un relato publicado en prensa en 1953 añadía que cada grupo parecía tener su propio «jefe»: un ave alta de plumaje negro que vigilaba mientras las demás comían. La imagen es muy militar, pero describe algo conocido: la vigilancia compartida del grupo.

Un arma pensada para otra guerra

Las dos ametralladoras eran Lewis, un arma ligera de la Primera Guerra Mundial que pesaba unos 13 kilos. Disparaba entre 500 y 600 balas por minuto y se alimentaba con cargadores circulares de 47 o 97 cartuchos. Con 47 balas a ese ritmo, el disparo continuo se agota en unos cinco segundos. Su alcance eficaz rondaba los 800 metros, y unas notas militares de la Primera Guerra Mundial ya le reprochaban ser «delicada».

Con esos datos se entiende el problema. Si los emús se dispersaban al primer disparo, cada ráfaga se perdía en el aire y había que recargar enseguida. A larga distancia, un ave que corre en zigzag es un blanco pequeño y móvil, y es más fácil herirla que matarla. La emboscada en la que se atascó un arma y el intento de disparar desde un camión que no podía seguirles el ritmo hicieron el resto.

Qué es mito y qué no

La cifra de diez balas por ave es la del propio Meredith, sospechosamente redonda: 986 emús con 9.860 cartuchos. El historiador Greg Beyer la considera muy discutida y probablemente inflada. Tampoco está demostrado que los emús «aguanten balas» mejor que otros animales. Cuando Meredith los comparó con tanques, hablaba desde la frustración, no a partir de ninguna medición. Y aunque a menudo se dice que miden «dos metros», los más grandes se quedan algo por debajo.

¿Lo habrías creído?

Tres datos de este folio. ¿Te los habrías creído si te los cuentan sin fuentes?

Los emús se dispersaban al primer disparo.

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

Una ametralladora se atascó en plena emboscada.

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

El informe del mayor habló de 9.860 balas para 986 emús.

✓ Es verdad. Está en este folio y en sus fuentes.

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